
Cuando eramos chavaletes y la cosa se desfasaba en Salinas, cosa bastante habitual en invierno, solíamos convencer al que tenía coche para buscar alguna alternativa. Nos ibamos de «surfari», un palabro un tanto singular aprendido de algún video o revista de esas que nos llegaban con cuentagotas. El éxito de tales expediciones solía ser pobre, y la mayoría de los días o bien volvíamos secos a casa, o acababamos en una esquina de nuestra Salinas del alma, surfeando una ola más o menos practicable. Eso si, después de un buen rato de carretera.
Luego llegaron los de Rip Curl y nos vendieron la moto de «The Search» y todo eso, pero como es de casi hace dos días ni merece la pena. El caso es que ahora cojer el coche y ponerse a gastar gasofa no es plato de buen gusto para nadie. Al precio que anda el litro, la busqueda te sale por un ojo de la cara. Además, no soy muy amigo de moverme mucho, con lo cual mis excursiones se limitan muy mucho. Así todo, de vez en cuando, cuando Orión se alinea con Saturno cojo el coche y me doy una vuelta. Y mira tu por donde, a veces incluso encuentro alguna joyita!!!
Si, efectivamente, ahí al fondo parece que hay una linda izquierda:

si, oh!!! no fastidies que conoces a alguien que se haya tirado ahi, llevo toda la vida viendo romper esa izquierda, y la verdad sin motos parezme tarea ardua…. buff seria un espectaculo en condiciones creo que podria rivalizar con el sanatorio…
Jaja, no es por ofender, pero siendo se Salinas… ir ahí, no es moverse mucho.