Iñigo es un lector de este blog que está dándose una vuelta por el país vecino. El caso es que no para de ver cacharretes y ha tenido a bien mandarme estas fotos. Es de agradecer que se acuerden de uno, sobre todo cuando ven cosas como estas.
El que abre el post es un curioso Morris Minor con caja abierta, una rareza.
Y este otro, un Renault Dauphine, que si bien no se encuentra entre mis preferidos, no deja de ser una joya.




Me gusta sobre todo el freno de mano del Morris Minor, ja, ja. Bromas aparte, cuando localizas este tipo de coches das gracias a la persona que ha tenido el buen gusto y la sensibilidad necesarios para conservar estas joyas.
Por cierto, al Dauphine en aquella época le llamaban «el ataud con ruedas», porque andaba más de lo que le permitían sus dotes de estabilidad.